La búsqueda de una agricultura sostenible por parte del agricultor, hace que este busque tener una explotación que le permita aumentar al máximo su producción y a la vez reducir los costes al mínimo y es ahí donde la evolución tecnológica y la transformación digital juegan un papel importante.

En los últimos años, la actividad agraria que se conocía ha sufrido grandes modificaciones. Tras los cambios provocados por las innovaciones en el cultivo de plantas o la fitogenética (la hibridación de plantas con el objetivo de mejorar las propiedades agronómicas), llega la Agricultura Inteligente o Smart Farming, la Tercera Revolución Verde.

Para el agricultor, la llegada de la Agricultura Inteligente le proporcionaría un mayor valor añadido, aportándole información para una correcta toma de decisiones o para una mejor y eficiente gestión de las explotaciones.

¿En qué se basa la Agricultura Inteligente?

Podemos decir que la Agricultura Inteligente está estrechamente ligada a:

  • Sistemas de Gestión de la Información: Sistemas programados para recoger, procesar y almacenar todo tipo de datos e información, necesaria para la gestión de las explotaciones.
  • Automatización agrícola: A través del uso de la robótica y la Inteligencia Artificial (IA), especialmente los drones agrícolas, permitirá un control automatizado a todos los niveles de producción.
  • Agricultura de Precisión: Permite gestionar los recursos para mejorar el rendimiento económico, reduciendo a su vez el impacto medioambiental. Además, permite tomar mejores decisiones para la gestión de las explotaciones gracias a la teledetección, mediante el uso de sistemas de geoposicionamiento y la obtención de imágenes aéreas mediante drones, permitiendo obtener información precisa acerca de la tipología del terreno, nivel de humedad, etc.

Y dada la importancia que tienen los drones en el desarrollo e implantación de la Agricultura Inteligente, a continuación, veremos cómo explicar su uso y beneficios.

¿Es el dron la herramienta adecuada para la implantación de la Agricultura Inteligente?

Los drones son vehículos no tripulados que funcionan por control remoto, con un funcionamiento similar al de un helicóptero, siendo necesario una serie de permisos y requisitos para su utilización. Aunque ya hace tiempo que se desarrollaron para diferentes fines, es ahora cuando comienza a tener una utilidad en el sector agrario. Los drones pueden tener una gran utilidad en la “agricultura de precisión” y su monitorización. Dicho de otra forma, los drones podrán realizar un análisis detallado de la parcela analizada, favoreciendo la toma de decisiones.

Las aplicaciones de los drones en la agricultura son varios:

  • Permite tomar imágenes espectrales. Es decir, el dron mide la radiación que las plantas emiten, ofreciendo información acerca del estado de salud y crecimiento del cultivo.
  • Las imágenes térmicas permiten detectar el estrés hídrico en la planta, optimizando el uso del agua, para aplicar correctamente el riego de precisión.
  • En grandes proyectos, los drones permiten tomar imágenes que ayuden a realizar levantamientos topográficos.

¿Los drones sirven para fumigar los cultivos?

Pues podemos decir que sí. Además de su aplicación para la observación y detección, los drones ya han demostrado su utilidad para el control y transporte de cargas fitosanitarias. Tal es el punto de desarrollo que, el Ministerio de Agricultura ha emitido una nota informativa sobre los requisitos aéreos que debe cumplir cualquier dron que quiera manejar este tipo de productos.

Pero, ¿Cuáles son los beneficios de su utilización?

Los beneficios de aplicar los drones en la agricultura, económica y ambientalmente hablando, son importantes:

  • Permite la reducción de costes.
  • Mejora la rentabilidad de los cultivos.
  • Permite detectar rápidamente los problemas existentes en la cosecha, ampliando la capacidad de respuesta.
  • Con los datos extraídos, es posible estimar la producción final.
  • Disminuye el impacto ambiental.

No obstante, hay ciertas cuestiones que impiden el pleno desarrollo de estas máquinas, como por ejemplo la reducida capacidad de transporte, así como su escasa autonomía. De media, los drones permiten llevar a cabo un análisis de 4 hectáreas por día (dependiendo del estudio a realizar). Por ello, para que estos vehículos no tripulados desempeñen un papel trascendente en este sector, será necesaria, entre otras cuestiones, una reducción en los costes de gestión en comparación con los vehículos terrestres y una mejora de los drones operacionales, desarrollando aeronaves más eficaces y ligeros, con un soporte agronómico completo.

Con todo ello, podemos decir que todo apunta a que los drones serán los grandes aliados de la Agricultura Inteligente.